martes, 17 de noviembre de 2015

Dinero – Félix Díaz, Lucila Adela Guzmán & Sergio Gaut vel Hartman


Adoro el dinero. Nada me gusta más que contar billetes y monedas. Sobre todo si son billetes con bastantes ceros y monedas de metales preciosos. El dinero lo quiero para tenerlo. ¿Gastarlo? ¿Perder mi valioso dinero? ¡Ni hablar! Me han dicho que debo invertir mi capital. Vamos a ver, lo hago, pero me costó mucho decidirme a hacerlo. Al principio, me costaba desprenderme incluso de la calderilla. Adoraba tenerla junto a mí. Pero la calderilla es poca cosa, y comprendí que eliminarla me dejaba sitio para monedas mayores. Así que acepté gastarla. Luego comprendí otra cosa: invertir es gastar, pero si se hace bien, se acaba ganando más. Así que invierto en aquellos negocios que me den ganancias seguras. Y esta claro… no hay nada mejor que invertir en proyectos en donde la codicia humana sea materia prima. Fue así como fui acumulando más y más dinero, poseo tanto que podría enrollar billetes y usarlos como papel higiénico, cosa que no recomiendo por lo áspero, salvo que uno quiera descargar su inconformismo hacia alguna idea o frase impresa en uno de sus lados, por ejemplo “in god we trust” porque hombre, soy ateo declarado y me revienta que hablen por mí. Así mismo creo que podría ser muy eficaz para aliviar cierta ira hacia algún personaje cuyo rostro, en tres cuartos de perfil, nos ignora con cara de rey sabelotodo o prócer inmaculado. ¿Creen que desvarío? Aceptado que el dinero es todo activo o bien generalmente aceptado como medio de pago por los agentes económicos para sus intercambios y que además cumple las funciones de ser unidad de cuenta y depósito de valor. Ahora persigo el bien supremo. Pondré todo mi dinero en inversiones seguras y me someteré a un proceso de criogenización con el objeto de que mis empleados me devuelvan a la vida dentro de quinientos años. Eso me permitirá, gracias al interés compuesto y a que no gastaré más que lo que se necesita para mantener los equipos, volver a la vida como el hombre más rico del mundo, el indiscutido Señor de Todo. ¿Qué les parece?

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