miércoles, 2 de septiembre de 2015

Simetría - Melisa Cancio, Maritza Álvarez & Sergio Gaut vel Hartman


El guía suspiró... Luego de cuarenta y tres ciclos de profesión ya no le resultaba tan graciosa la perplejidad e ignorancia de los extranjeros, su falta de lógica para seguir las sencillas reglas mandelbrotianas del subsistema, la mal disimulada excitación de los ejecutivos al describirle los naturales códigos sexuales que debían respetar, la observancia de la etiqueta en la forma y disposición de la comida... ¿Tan difícil es aplicar la sagrada ecuación a un cocido? Ensayó la acotada fórmula de saludo fractal, que se había repetido tantas veces y que los visitantes aún no dominaban; era realmente un caos, pero debía ensayarse tantas veces como fuese necesario. ¿Aprenderían por fin? Nada le importaba más que imponer las reglas y fijar su teoría para que quedara consignada en los escritos que legarían a las civilizaciones posteriores. Sin embargo, no podía ignorar que su impaciencia crecía, y algunas veces se terminaba comportando como los seres a los que hacía blanco de sus críticas. No veía la hora de poder dejar ese trabajo.
En el otro extremo de la mesa, el gureliano verde de seis ojos contemplaba al anfitrión humano con temor y aprensión. La necesidad de emigrar a la Tierra no estaba dictada por el deseo sino por la degradación ambiental de su mundo, devastado por las guerras y el cambio climático. Le resultaba aterrador el modo en que los terranos expresaban su perplejidad e ignorancia de las costumbres de los recién llegados, su incapacidad para comprender las características de su especie y las de todos los extranjeros. Se suponía que existían reglas para todo, pero no era tan sencillo comprender la lógica interna que regía en esos sistemas, en muchos casos absurdos, en especial en temas como la sexualidad y la alimentación. Saludos, códigos de convivencia, estados de vigilia y sueño, capacidades especiales para visualizar lo abstracto... De acuerdo, se dijo el gureliano; lo ensayaré todas las veces que sea necesario, dominaré mi impaciencia y evitaré comportarme como estos burdos y atrasados terranos. No veía la hora de terminar con las entrevistas preliminares y salir a caminar libremente en busca de una presa adecuada.

Acerca de los autores:
Melisa Cancio
Maritza Álvarez
Sergio Gaut vel Hartman

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