miércoles, 2 de septiembre de 2015

Capturado - Paloma Guzmán, Alejandro Bentivoglio & Begoña Borgoña


Mi condena es invadir el cuerpo de algún desgraciado. No salgo de él hasta que arreglo su vida. Pero entonces entro a otro individuo y debo hacer lo mismo. Hoy me topé con un hombre cuyo castigo es ver los secretos de la gente, por eso supo lo que soy. Me llevó a su casa para revelarme la razón de mi condena. Nadie sabe eso, solo paga; no hay manera de negarse. Cuán horrible fue mi crimen o pecado no es de la incumbencia de nadie. El tipo aquel me dice de qué va todo; sabe exactamente qué hice, qué estoy pensando, incluso qué voy a hacer. Miro hacia los costados tratando de encontrar una salida, alguna escapatoria que me permita evadirme de esta situación en la que no quiero estar. Mas todo parece cerrado a cualquier posibilidad de huida. Me siento ojo contra ojo de mi captor y empiezo a tartamudear sobre mis errores, a sudar copiosamente. El hombre ríe hasta ahogarse, comienza a toser y es cuando aprovecho lo que parece un resquicio en su concentración, para intentar salir de ahí, pero él intercepta mis pensamientos; sus ojos se mueven rápidamente como dibujando el diagrama de mi posible escape, y me doy cuenta de que no hay remedio. Por fin lo reconozco, y ya no sé si felicitarme, como lo hago cada vez, por haber ayudado a su esposa a resolver su lamentable vida.

Acerca de los autores:
Paloma Guzmán

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