domingo, 6 de septiembre de 2015

Héroe de la guitarra – Alejandro Bentivoglio, Félix Díaz & Sergio Gaut vel Hartman


Comienza el solo de guitarra que es habitual en la canción que casi todas las noches toca con su banda “Los Tunantes” y todo va según el ensayo pautado. La verdad es que no les gusta dejar nada a la improvisación y su público valora eso que ellos creen que son imperfecciones, pero que han sido perfectamente calculadas por el grupo. Son arquitectos de cada una de sus disonancias. Pero esta vez, José Tunante comprende que quiere salirse del pentagrama. Ha tensado tanto las cuerdas que no se extraña cuando la tercera hace “¡Ping!” y se rompe.
El público aplaude, pues cree que es un efecto más. Y vuelve a aplaudir cuando otras dos cuerdas, la primera y la sexta, saltan en simultáneo con un “¡Plong!”.
Le sigue la quinta, “¡Piung!”. Y la cuarta, “¡Pong!”
Más aplausos. José solo tiene una cuerda en su guitarra. Y sigue tocando. Golpea el instrumento cual tambor. Se adentra en el submundo oscuro de los sonidos prohibidos. Percute y logra que la disonancia penetre la coraza de la trivialidad y perfore el campo de fuerza que rodea el auditorio. Los adalab, llegados de un lóbrego mundo que gira en torno a un sol no catalogado, unos seres repugnantes que han elegido el recital de “Los Tunantes” como prueba de campo de su futura  invasión en gran escala, sufren dolores insoportables y sienten que los tejidos de sus cuerpos comienzan a derretirse. No contaban con que los terranos tuvieran armas tan efectivas. Ellos estaban preparados para contrarrestrar misiles nucleares y rayos zeta, cada vez que invaden un planeta imponen su poder mental y doblegan las defensas sin mayores dificultades. Pero esta vez no. José alcanza el paroxismo. El público delira. Los adalab logran enviar un mensaje para que se aborte la invasión. Lo sepa o no, José Tunante ha salvado a la humanidad de un destino nefasto.

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