viernes, 25 de septiembre de 2015

Si no tiene flexible, no sirve - Héctor Ranea, Jorge Valentín Miño & José Luis Velarde


Flora, abanicándose con la puerta antes de aproximarse al mostrador, exclamó: —¡Qué calor! Hazme un mojito doble, Jessie.
—¿Todavía por aquí? ¿No te bastaron los que tomaste esta mañana?
—Dejaré cuando no vea más esos seres, te lo dije, prima.
—Ves los seres por el alcohol.
En eso entró un gris, sus pelos con dedos y los dientes parlantes asustaban.
—¡La gran flauta! —gritó—. ¡Jessie, llama a los guardias!
Jessie colocaba una rebanada de limón en el vaso cuando Flora se lo arrebató para lanzarlo contra los ojos táctiles del gris.
El gris enceguecido por el alcohol más que por la yerbabuena retrocedió hasta hundirse en la pared.
Flora reclamó dos mojitos. El solicitado y el absorbido por la humanidad del gris.
—Ya desperdicié uno rociándolo en el monstruo. Son persistentes como las moscas y aparecen a todas horas. ¿Me crees?
Jessie miró la pared húmeda sin descubrir huellas del gris mencionado por Flora.
—Dame dos mojitos, —terqueó Flora—. Me buscan, porque los científicos azules pronto despertarán al abuelo. Lo hibernaron antes de mi nacimiento, pero intentan curarlo en secreto. Mi familia es naranja, tanto como él es policromático. El último. El único líder capaz de colorear este mundo oscuro.
Jessie agitó la cabeza sin decir nada. Sonriente sirvió dos mojitos verdes. 
Flora los bebió iluminada por el sol filtrado entre las cortinas del bar.
La cantinera cerró los ojos encandilados.
La sombra se llenó de monstruos.

Acerca de los autores:
Héctor Ranea
José Luis Velarde
Jorge Valentín Miño

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