miércoles, 17 de febrero de 2016

Impresiones indelebles - Laura Olivera, Begoña Borgoña & Sergio Gaut vel Hartman


Lidia lloraba desde la mañana, cada vez con mayor intensidad. Al final, la madre no tuvo más remedio que llamar al médico.
—Esta niña ve muertos —dijo el doctor Fulcanelli—, como en la película Sexto sentido.
—Doctor —protestó la madre—; no me diga que cree en esas estupideces.
—Ese no es el asunto; no solo los ve: quedan grabados en la retina de la niña. Cuando acerqué la linterna a la pupila vi a Marilyn Monroe y a Lenin, y también al general Aecio, el que derrotó a Attila.
—No puede ser cierto —se horrorizó la madre.
El doctor encandiló nuevamente a la pequeña Lidia, que se alejó, reticente. La madre le cubrió los ojos.
—Deje en paz a mi hija —ordenó—. Usted es un degenerado.
La niña emitió un gemido, pataleó de repente. Sus ojos se abrieron enormes.
—Hay un hombre —dijo temblando—. Es alto, altísimo, con barba larga y dientes amarillos. —Se estremeció y en su carita se dibujó una mueca de espanto? Viene hacia mí.
La luz de la lamparita comenzó a titilar descontroladamente. El médico soltó el utensilio y quedó como hipnotizado. Cuando comenzó a convulsionar, la madre de Lidia intervino empujándolo al suelo, donde se retorció con estertores horribles.
Abrazó a su hija y la curiosidad la impulsó a mirar sus ojos opacos; en cuyo fondo vio el rostro aterrorizado de Fulcanelli, moviendo los labios mientras trataba de transmitirle un mensaje ininteligible.

Acerca de los autores:
Begoña Borgoña
Laura Olivera
Sergio Gaut vel Hartman

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