jueves, 8 de octubre de 2015

Vinilos - Omar Chapi, María Brandt & Martín Renard


Marcos es buena persona, pero sobre todo, experto en los negocios fracasados. Nunca tuvo visión comercial. La última aventura es original: como ama la música y los vinilos antiguos, abrió un local de compraventas en la parte más peligrosa del barrio. 
—Los sueños hay que concretarlos y este barrio tiene magia —dice, mientras le sirve una copa a sus amigos, que lo escuchan con sorna e incredulidad. Poco saben ellos de tratar de conseguir lo imposible; ignoran que primero hay que intentar lo que en apariencia condce al fracaso, lo que es irrisorio. Así parece entenderlo el destino, que en manos de un marino y por unos pocos pesos, le ha procurado un extraño hallazgo. Se trata de un vinilo de una sola canción que, según el navegante, puede cumplir cualquier deseo, basta con soportar la melodía sin llorar hasta el final. Será fácil, especula Marcos, mientras acaricia la vieja pieza. Cuando los amigos se marchan, coloca la vitrola sobre la mesa y piensa en su belleza de anteojos de carey. De pronto, en la calle se escucha un disparo; una niña pide auxilio y llora junto al cuerpo de su madre. Marcos tiene un deseo. Hace girar la manivela, la música suena tan triste que estremece su alma. Quiere acallarla o llorar hasta la locura. Resiste. El disco termina. En la calle, la mujer toma la mano de la niña. Marcos guarda el vinilo, ya no habrá belleza de anteojos de carey.

Acerca de los autores:
María Brandt


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