miércoles, 28 de octubre de 2015

Ciudad Blanca - Raquel Sequeiro, Paloma Guzmán & Esteban Dilo


Alicia viajó hasta la ciudad monocromática: rascacielos de inteligencia artificial, coches aéreo-suspendidos y una capa blanca del polvo moldeable, y duro al secado, que había inventado el señor Nakamuri, lo cubría todo. Los habitantes eran albinos de pies a cabeza, lo mismo su ropa. En un par de días se celebrarían las XXXXVI Olimpiadas. Alicia llegó vestida al modo de su mundo: ropas de color, algo desgastadas, limpias y suavizadas en esos caldos de bacterias que servían para lavar. La poca agua de su ciudad le imponía acostumbrarse al olor de sus fluidos, sin embargo, notaba el asco y la distancia amable de sus anfitriones. Pronto estaría en la cámara de Nakamuri, completamente esterilizada, pero aunque compitiera de blanco, su piel, sus ojos y sobre todo sus cabellos negros la distinguirían en la pista. Los copos que caían del cielo amortiguaban sus pasos hasta la línea de arranque; pronto se convertían en una especie de asfalto, que no era otra cosa que ese fuerte material de lacado aséptico. La carrera era lisa; en la largada salió primera y, pasada la mitad, ya les llevaba una gran ventaja a todos; el premio era suyo. Esperó cerca del trofeo oculto en una caja, sostenida por las manos del relator, que la presentó y destapó una copa creadora de polvo blanco. Sonrió. Por fin llevaría a casa un cáliz. Ese sería el comienzo de la asepsia de Andrómeda, su ciudad natal, destrozada por la contaminación.

Acerca de los autores:
Paloma Guzmán
Raquel Sequeiro
Esteban Dilo

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